miércoles, 30 de marzo de 2011

colgado... pero te encanta!

        Si te preguntan como debe ser un hombre con vos dirías atento y caballero: Que te llame cada tanto, que se adelante a abrirte la puerta (al menos una vez) en fin, lo que todas las mujeres queremos, de alguna u otra manera, aunque nos hagamos las autosuficientes y superadas. Pero, la terrible contradicción que te aqueja es que, en realidad, el hombre COLGADO te encanta!!!...
         El colgado sí, ese cuelgue andante, el distraído, el que desaparece, el que fuma marihuana y se olvida de todo… ese te fascina. Los elijís, los atraes, los buscas, en realidad no sé bien como funciona, pero siempre terminas con uno de ellos, sabiendo lo frustrante que puede llegar a ser.
         El colgado no es un mal tipo, solo se olvida de las cosas, se distrae con las fascinaciones del mundo que lo rodea, no se da cuenta, no le da importancia, no se acuerda, pum! desaparecen. Le celular es un adorno, llevarlo en el bolsillo es “todo un viaje” y si lo llevan lo ponen en la mochila (olvidate que lo escuchan). Olvidate que van a tener Internet, Facebook o casilla de mail; si por ahí las tienen, no entran nunca y si entran no te van a escribir, no van a chatear con vos y si llegan a entablar una charla por MSN (que vos generaste) no durará mucho, así que aprovechá. Tenele paciencia, no sabe escribir muy rápido en el mejor de los casos te responderá 4 veces, en el peor se desconectará en 3 min, y nunca más volverá a conectarse, debido a que, ellos entran a Internet solo ante una situación límite, porque esperan una respuesta de un laburo o de la facu…nada más. No nena…no se conectan por vos.
         El colgado no es arisco, por el contrario es súper mimoso, amoroso y dulce y por eso…por eso… te encanta! Porque vos sabes que tanta espera en algún momento va a dar su fruto en una noche maravillosa que, todavía, nadie sabe cuando sucederá, porque hace 1 semana que no sabes nada de él, estás desesperando pero jamás… JAAAMAAASS… le escribas 3 mensajes a la vez, nunca le hagas escena, que no note tu desesperación porque se va a ir, no te va a querer más y esa… esa…no es la idea. Y cuando por fin lo veas, en una de esas reuniones con amigos para tomar unas cervezas, bancalo, porque se va a sentar bien lejos tuyo y no te va a dar pelota, no te va a mirar a los ojos ni en pedo y ni siquiera te va a hablar por el simple echo de que le da vergüenza. Vos por dentro morís por comerle la boca, por tocarle la mano, pero él no te va dar pie a nada y vos no lo vas a andar buscando, actúas igual que él sabiendo que llegará la recompensa en el momento en que se vallan los 24 amigos que invitaste a tu casa; en ese instante, cuando se valla el último y se queden solos, él te abrazará muy suavemente y quedará como un pollito mojado pegado a tu pecho disfrutando de tus caricias, mientras que vos vas a respirar profundo y todo el suplicio que pasaste, se convertirá en la nada.
         El colgado es un cuelgue en si mismo, no es con vos… (No sos tan importante) es con todo el mundo así, ante esto se genera la siguiente situación. Cuando te encontras con un amigo de él, alguno de los dos va a preguntar:
- ¿y “Pablito”?
A lo que el otro le va a responder:
 - ni idea, le mande un mensajito pero no respondió.
- hace una semana que no sé nada de él ¿vos?
- También.- en ese momento se generará un silencio que alguno de los dos va a romper con la siguiente frase.
- ¡que buen tipo ese “Pablito” – el otro asentirá con la cabeza.
La diferencia entre el amigo y vos es que mientras los dos están pensando ¿Dónde se habrá metido este pelotudo? El amigo se esta cagando de la risa y vos estas muriendo de rabia, porque lo queres ver y no sabes donde carajo está y ni en pedo que lo buscas… no valla a ser que se asuste y se valla, acordate esa no es la idea, ese no es su funcionamiento… aunque te cueste la cordura. Entonces, esa noche después de 2 semanas de no saber nada de él, mientras miras una peli en blanco y negro (porque ya no te quedo nada por hacer, ya escuchaste AM, FM, leíste, escribiste, te bañaste, comiste) te fumas el último pucho que te dejo alguna amiga y te tomas ese poco de tequila añejo (por no decir viejo) que te quedo de la ultima joda, para terminar la noche bien para atrás convencida de que ahora sí el colgado ya no va a aparecer, ya no te va a llamar.. Hasta que por ahí el celular comienza a sonar y su nombre aparece en la pantallita… ¡SII BOLUDA, ES ÈL…! Tu corazón late con fuerza pero te tranquilizas y contentas con un -¿hola, como andas? Con una paz infinita en tu voz (que valla a saber Dios como hiciste para que te saliera, aunque igualmente, si tu voz sale nerviosa él no se va a dar cuenta) y se generará una charla muy amistosa mientras que caminas y reaccionas sobre la imagen patética que estas viendo de tu persona… medio ebria, medio depre, pero hablando con él AL FIN. Quedan en verse, claro… vos vas a ir a su casa,  aunque eso te cueste la colección completa de las monedas del bicentenario porque justo no tenias un peso, nada importa igual, nada importa porque el colgado, si algo sabe hacer bien, es compensar su cuelgue con mucho cariño y haciéndote reír a cargadas. Te tomas el cole, llegas, vas hasta su casa (ni en pedo que te espera en la parada, olvidate) y ahí se ven: para él el tiempo paso volando, para vos fue un suplicio; no va a notar que te cortaste el pelo, ni que anteayer fue el día de la mujer, vos no vas a decir ni hacer nada para que lo note, ni para que se acuerde y vas a actuar como si no pasó nada desde la última vez que se vieron. Porque, si algo me di cuenta es que, para el hombre colgado (o sea el que quiero)  debo ser: lo suficientemente mujer, lo suficientemente compañera, lo suficientemente atenta pero ante todo… lo suficientemente COLGADA.

16/3/11