domingo, 16 de enero de 2011

Que pena, terminó la fiesta...

Me acabo de sacar el maquillaje. El gallo se cansó de cantar anunciando que por fin hoy ya es un nuevo día. Son las 6 y media de la mañana y me vi en la obligación de escribir ya que: no tengo sueño, me volví del boliche, terminó la fiesta y al parecer estoy sola, va… no tanto, con candy en mis pies y malo caminando de aquí para allá. 

Cuando termina una fiesta todo lo que continua es triste y tedioso: tenés que comer la sobra de lo que quedó, tenés que guardar ese cotillón inmundo para una nueva fiesta en la que nunca lo vas a usar, la plata se fue en cinco horas, trabajaste como un perro y volvés cansadisimo ¿y la fiesta? La verdad no sé… con el tiempo te das cuenta de que cuando uno realmente disfruta es cuando sos invitado, la fiesta es del otro y por eso te relajas y todo te chupa un huevo como tiene que ser.

Con el tema del amor todo mal: cuando estuve con alguien en alguna fiesta volví llorando porque siempre era motivo de pelea, y ahora que estoy sola casi vuelvo llorando porque estoy sola. Así que bueno, como dije antes, todo se pone triste.

Todavía me queda lavarme los dientes, cerrar las persianas, desvestirme y acostarme en mi cama a intentar dormir hasta hoy a la tarde, donde será un nuevo día totalmente diferente… para colmo eso, dos domingos en una semana. Y cuando me despierte me esperan los sanwichitos de migas y un freeze evolution que se abrió y nadie tomó. En fin, que bueno que estuvo la fiesta… lástima que se terminó.